Que rabia que se muriera el analfabeto guerrillero de Tirofijo sin que lograrámos mandarlo a Estados Unidos, para que supiera que es la falta de libertad en las cárceles, para que no volviera a ver el sol, ni hablar, ni dar órdenes, y menos aún, lo dejaran caminar con su maloliente toalla al hombro.
Ojalá haya sido el ejército de mi patria el que le dió de baja, para siquiera resarcir en parte nuestro dolor, para que se anote nuestro ejército ese extraordinario punto.
íNo descanse en paz! por no haber permitido la paz y haber derramado rios de sangre, dolor y miseria en Colombia por más de 40 años.
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