Quien lo dijera, hace dos siglos, Simón Bolívar y Manuela, provenían de familias de abolengos, lucharon por la libertad de varios países y los dejaron divididos, así como están, pero con la convicción de que se unirían no sus fronteras físicas, sinó en las ideológicas y de cooperación, Pero como la hisotria mal enseñada y mal estudiada, tergiversa todo, en pleno siglo XXI aparecen de nuevo, reencarnados, Simón Bolívar y Manuela Beltrán nada más y nada menos que en Hugo Chávez (Macaco-Tirano Banderas) y Piedad Córdoba (Teodora-La Turbantona-Negra…), dos ejemplares del más rancio lumpen, nacidos en ciudades y familias de miseria.
Deben estar Bolívar y Manuela revolcándose en su tumba. Traten de descansar en paz.
