Expresidentes de Colombia, ¿por qué no se callan?

8 07 2008

En los países de democracias y repúblicas de vieja data, los expresidentes no son mas que “expresidentes” y se dedican a otro tipo de causas, a fundaciones, a volver a la cátedra universitaria, si alguna vez la tuvieron, a escribir libros, a dictar conferencias (cosa que no pueden hacer porque no tienen muchas experiencias positivas que mostrar) o a hacer algo diferente. En Colombia, no, los expresidentes siguen siendo llamados por los periodistas “presidente”, critican absolutamente todo lo del gobierno de turno, y se les olvida que ellos en sus gobiernos no lograron nada de lo que prometieron y contribuyeron a dejar a Colombia en el caos en que la encontró Uribe.

Son la historia y el pueblo los que los juzgan, y este pueblo de Colombia, ya se cansó de aguantar al “poll” de expresidentes dictando cátedra sin haber tenido la experiencia positiva sobre lo que hablan. Fallaron todos ellos, “los expresidentes vivos”, olvidando que tuvieron pésimos gobiernos y pocos resultados. Entonces ¿por qué no se callan?

Si Uribe aguanta una reelección más, la mayoría de colombianos lo acompañamos, porque las opiniones políticas de los expresidentes, de los excandidatos y de la mala izquierda de este país, que buscan, mediante la oposición vociferante, alianzas ridículas para atacar la reelección de Uribe, no son mas que mecanismos de distracción, porque para ellos estar alejados del poder tanto tiempo es una hecatombe.

Si Uribe quiere, seguimos con él, o sinó con el candidato que nos garantice la continuidad de la seguridad democrática para llegar a la seguridad económica y social, que creo la lograremos antes de 2020. Somos un país diferente, que tiene que aprender a dejar el provincialismo, el monolingüísmo y la “malicia indígena” para cambiarla por capacidad administrativa, tecnológica y científica, dejar de ser “aviones para el tumbis”, para ser “aviones para el desarrollo”.

La “onda” es el capitalismo, y precisamente, el socialismo, nos dejaría atrás del desarrollo.





Los medios y las candidaturas

8 07 2008

Definitivamente, no es el pueblo el que un momento determinado postula los candidatos, si no los medios, quienes hambrientos de nuevos temas proponen mediante preguntas una nueva agenda. Si supieran los medios que la mayoría de los colombianos que votamos por Uribe, no le apañamos a una candidatura de Ingrid.

Sencillo: ella va a aprovechar el momento que le brindan los medios, el exmarido francés también, el único “paganini” en el espectáculo mediático es Juan Carlos Lecompte, el esposo, a quien se le vió como el servil carga mochila, porque los gestos para él fueron simples, los mayores gestos de cariño se los brindó el exposo de Ingrid, Legoyé.

Nosotros, la mayoría de colombianos, fuimos conscientes de lo que Lecompte trabajó por la liberación de Ingrid, pero también somos conscientes de las caras de “¿asco?”, “rechazo” por Lecompte esbozadas por la coronada Pulecio durante la recepción el aeropuerto de CATAM.

Los problemas de sábanas que los resuelvan ellos, pero a los colombianos, los medios nos deben respeto, no abanderen causas por simples pasiones, que nosotros ya no somos los mismos. Los colombianos lideramos nuestras propias causas.

No queremos en el poder a alguien que por su estupidez puso a nuestro país en jaque, a alguien que no reconoce las luchas y los desvelos de quien supuestamente era su esposo, a alguien que olímpicamente cree que por estar secuestrada, se ganó el derecho a la Presidencia de Colombia, a alguien que no es capaz de taparle la boca a las arremetidas ignorantes de su hermana y de su madre.

Queremos a alguien inscrito dentro del capitalismo, de la globalización como ejes fundamentales para el desarrollo, y precisamente, no es Usted, seis años en las selvas de colombia, con un radio y los últimos meses con un diccionario, no la capacitan para dirigir la Colombia nueva, la cual empezamos a ver surgir a partir del 7 de agosto de 2002 y donde desde entonces, empezamos a poder borrar las diferencias sociales y a ver un país posible.

No es usted, precisamente, Ingrid Betancur a quien queremos de Presidente de Colombia.